Regional San Isidro

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Editorial

El 2010 nos encuentra inmersos como país, en un “hecho histórico”: los 200 años del comienzo de un largo camino para ser Nación. Más allá de las implicancias históricas y políticas del Bicentenario, es interesante un análisis retrospectivo del tiempo que ocupa la “FONOAUDIOLOGÍA ARGENTINA”, algo más de ¼ de esos 200 años de historia, si recordamos el 1º Curso de Fonoaudiología que se dictó en 1948. También ese año se fundó ASALFA y en 1955 nació la revista “FONOAUDIOLOGICA”.

Al igual que los movimientos culturales y científicos de nuestro país, la Fonoaudiología inicialmente se apoyó en los hallazgos de Europa y Norteamérica, pero no tardaron en darse a conocer los primeros aportes nacionales, producto del trabajo de los pioneros de la especialidad. Ya lo hemos comentado en estas páginas pero es bueno recordarlo.

Todos conocemos como se han desarrollado estos primeros 62 años, el punto es como aunar esfuerzos frente a los desafíos actuales que impone por una parte el desarrollo científico y por otra la infraestructura de salud y educación que no siempre facilita lo asistencial y la formación continua.

Tal vez, aprender a superar las diferencias, sumando trabajo y capacitación para un objetivo común es lo que nos impone nuestra realidad profesional.

Los hechos indican que es necesario recordar una vez más que el Ejercicio Profesional se rige por lo que indican las respectivas Leyes (Provinciales y Nacionales), de acuerdo con las incumbencias (que son dadas en función de los contenidos de los planes de estudio de la carrera). Hoy en día nos encontramos con una confusión: la denominación “NEUROLINGÜÍSTA” Y “FONOAUDIÓLOGA NEUROLINGÜÍSTA”, originada en la tendencia a diferenciarse para lograr un mejor posicionamiento laboral. Es bueno saber que el Ministerio de Salud de Nación no matricula a ninguna de las 2 categorías mencionadas en el párrafo precedente, si así lo hiciese, estaríamos frente a una profesión con incumbencias que se superponen con las de la Fonoaudiología, no con una invasión de campo profesional como suele suceder con prácticas que a veces abordan los kinesiólogos, y son de incumbencia fonoaudiológica, como es el caso de los trastornos alimentarios (disfagia) y del aparato vestibular. Si acceder a un curso de Post - Grado en Neurolingüística, garantiza la idoneidad para abordar los Trastornos del Lenguaje ¿deberíamos Colegio de Fonoaudiólogos de la provincia de Bs. As. aceptar que un psicólogo, médico o psicopedagogo que lo realice puede suplir nuestro lugar en un equipo interdisciplinario? Ya que tiene matrícula, y aprobó el curso ¿ésta apto para atender problemas neurolingüísticos?, es decir del Lenguaje?
 
Ningún Colegio de Fonoaudiólogos matricula como Neurolingüísta, matricula como Fonoaudiólogo.

No se debe confundir un Curso de Post-Grado (Universitario) con una Carrera o con una Especialidad. Estar especializado en…es decir, dedicarse exclusivamente a…, no implica ser ESPECIALISTA; título que en nuestro país, lo otorga la Universidad, al que cursa y aprueba la correspondiente Carrera o Curso de Especialista y obtiene en consecuencia el diploma que lo acredita como tal.
No es lo mismo un curso de Post-Grado. Parecería innecesario recordar que en nuestro país el título que habilita para atender los problemas de patología del Lenguaje es el de Fonoaudiólogo, Licenciado o Doctor en Fonoaudiología y que el Lenguaje en si mismo es un “hecho Neurolingüístico”, el estudio de los procesos de Lenguaje normal y patológico, es un estudio de naturaleza Neurolingüística, aunque no se lo explicite o no se advierta.

Capacitarse en un área, profundizar los conocimientos a través de un Post-Grado, no debería llevar bajo ningún concepto, a difundir información errónea, que pone en duda la especificidad de una profesión e instala la idea de que a las incumbencias propias de la especialidad, sólo las pueden cubrir algunos profesionales aunque todos estén matriculados. Si bien existen diferentes niveles de formación universitaria y siempre habrá quienes estén más capacitados que otros, todos están habilitados por la matrícula profesional para actuar de acuerdo a las incumbencias del título otorgado por las respectivas Instituciones.

La forma de reconocer los niveles de perfeccionamiento no es ésta, que lleva a confusiones conceptuales por parte de los otros profesionales del equipo de salud, y genera  desorientación en padres y pacientes. Si se instala la idea de que sólo quien tiene un Post-Grado en Neurolingüística puede abordar un trastorno de lenguaje ¿quien se hizo cargo de atender a pacientes con esas afecciones,  ayudar a su recuperación, rehabilitación e integración? ¿Con el trabajo de quien se fue construyendo el Corpus de conocimientos que constituye los contenidos de lo que hoy se denomina “Neurolingüística” en lo que a los aspectos de evaluación y terapéutica del lenguaje patológico se refiere, ya que en esta rama de la ciencia, lógicamente se reúnen elementos específicos de Neurología y de Lingüística. Las alteraciones del lenguaje son muy anteriores al surgimiento de esta disciplina, lo que hoy se generaliza como TEL no es una entidad nosológica que reúne trastornos que nunca  fueron descriptos y/o atendidos, simplemente se los ha denominado de otro modo.

Si hay profesionales más capacitados o más estudiosos que otros, bienvenidos sean. Los mecanismos de categorización y recategorización son un instrumento adecuado para su reconocimiento, pero no emplear categorías no reglamentadas que aluden a una actividad que se superpone con lo establecido en la legislación vigente.

De esto se desprende  la necesidad de formalizar las Especialidades en el ámbito Universitario, como prioridad en los desafíos que se plantean a la Fonoaudiología del siglo XXI. Algunas universidades ya están trabajando en este punto.

Lic. Mónica Cerutti
Presidente Regional San Isidro.
Secretaria General del Consejo Superior del
Colegio de Fonoaudiólogos de la
Pcia. de Buenos Aires

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